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| Notas y artículos |
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Míticamente donde comienza la capacidad olfativa al servicio del hombre Nota extraída del 1º Curso de Schutzhund año 1998 en Río IV Cba. Dictado por Juan Adolfo Messina ( del libro "El Mono Desnudo" de Desmond Morris)
La capacidad olfativa del perro moderno, cualidad que nace con él desde el ya lejano y primitivo estado salvaje, en que se encontraban sus más antiguos antecedentes como el chacal dorado y el lobo estepario, pudo haberse puesto al servicio del hombre, quizás por pura casualidad. El hombre primitivo acechado por el entorno salvaje y agresivo en el que se desenvolvía su incierta existencia, comienza un día a descubrir que los aullidos del chacal o el lobo que en un momento dado lo inquietaban y lo llenaban de temores e incertidumbre, le avisan de otros peligros inminentes y más tangibles, como la asechanza de animales más peligrosos aunque los autores de los aullidos que se acercan a su campamento o cueva para atacarlo y producir nuevas bajas en la comunidad de temerosos humanos que se agolpan inquietos junto al fuego que deben mantener encendido para evitar dichos ataques. Todo comienza una de las tantas noches en que el grupo se encuentra junto al fuego protector, comiendo la presa cazada dificultosamente durante el día, los chacales al sentir el olor de la comida se han ido acercando como otras veces al círculo de hombres, uno de ellos arroja un hueso pelado para ahuyentar al líder, ya flaco y hambriento animal, que osadamente se había acercado demasiado, el chacal se espanta y huye, para luego de unos minutos acercarse de nuevo a oler lo que el hombre había arrojado, con desconfianza primero, se anima a verificar que no era una piedra como otras veces y con avara actitud atrapa entre sus mandíbulas el hueso, antes que sus congéneres se lo disputen y se aleja unos metros para echarse y comenzar a roer lo que quedaba del mismo. Los otros chacales también se han acercado y han recibido un hueso arrojado con el mismo propósito aunque el hombre que arrojó el primero, intentando alejar a los molestos animales, ha comenzado a comprender que la presencia de los chacales tan cerca de ellos, mantiene a las otras fieras alejadas de su campamento, actuando a modo de centinelas, por lo cual en lo sucesivo dejarán de arrojarle piedras para ahuyentarlos y recibirán en cambio las sobras de sus magras comidas. El tiempo ha pasado y los tímidos chacales que antes evitaban el contacto con el ser humano, ahora comparten la dura vida cotidiana del hombre prehistórico cuidando sus aldeas, vigilando su sueño y acompañándolo en sus excursiones de caza siguiendo sus pasos, es decir el hombre por delante y el chacal detrás de éste. Llegará el momento en que un día y en forma casual, unos de los chacales quizás, el más atrevido e inteligente, impulsado por olores que se le antojan familiares, tomará el rastro de sangre del animal herido que su compañero humano ha seguido durante días y que en cierto momento ha perdido sin poder retomarlo, el chacal impelido por la sangre que despierta los instintos que comienzan ha fijarse en forma innata, huele el suelo y ventea el aire, lanzando un gruñido que pone sobreaviso al salvaje humano, quien comienza a reparar en los detalles que "su" chacal descubrió, poniéndose de pie comienza a seguirlo, siendo ésta posiblemente la primera vez en que se invierte el orden siempre establecido de hombre delante perro detrás, estableciéndose de ahora en más la relación a la inversa ya conocida perro por delante hombre por detrás confiando en el olfato de su amigo. |
