|
|
|
|
|
|||
| Notas y artículos |
|
TRABAJO EN EQUIPO
Isabel Herrán Calzado
Es un concepto maravilloso y que se consigue fácilmente cuando el jefe de grupo muestra al equipo un objetivo más importante que ellos mismos y los miembros creen, con todo su corazón, que ese objetivo es su destino.
Si el objetivo se pierde, el concepto de individualismo llena el hueco y se convierte en el cáncer que destruye el equipo desde dentro. Pero cuando todos los individuos se comprometen con pasión por una causa común, el concepto de equipo estará presente y la misión se cumplirá.
¿SOMOS UN EQUIPO O UNA CAMARILLA?
Cuando vemos a un grupo de personas compartiendo el mismo objetivo y sirviendo por el mismo propósito, unidos por una meta común, ese es un grupo. Una camarilla excluye... un equipo abraza. Un equipo abraza a aquellos individuos que comparten la misma creencia para así adelantar hacia las metas del equipo. Una camarilla sirve a los propósitos individuales. Un equipo sirve a una vocación mayor. Pregúntale a tu equipo: “¿Cuál es tu objetivo y cuál es tu propósito?”. Una camarilla dice que tú no puedes ser miembro suyo a menos que... Un equipo dice este es nuestro objetivo y si tú lo compartes, dinos cuáles son tus habilidades y tus experiencias y nosotros encontraremos un lugar para ti. Nosotros te entrenaremos. Te daremos la oportunidad de ser útil.
Las experiencias que unen a un grupo de personas también tienden a crear ambientes reservados, rodeados por muros de desconfianza. Si este problema está afectando vuestros reclutamientos, entonces yo sugeriría asignar al aspirante a un miembro del grupo que tenga don de gentes y que permita al recién incorporado ser su sombra durante el entrenamiento. Esa persona puede aconsejarle sobre el objetivo del equipo, misiones, propósitos y todo el trabajo duro que conlleva unirse al equipo. El veterano puede explicarle los requisitos, compromisos de horario, de dinero y las realidades del entrenamiento de un perro. Y, lo más importante, el antiguo miembro puede convertirse en un aliado del invitado escuchándole. Sólo el hecho de abrir la vía de la comunicación, eliminará la apariencia negativa de una camarilla y la reemplazará con el concepto de EQUIPO. Si miramos a cada visita de un aspirante como una prueba de relaciones públicas, entonces haremos lo necesario para proyectar una imagen profesional.
Cuidado también con esos ambientes reservados que se han ido creando en vuestro propio grupo, no servirán más que para crear rencillas y rencores que irán minando poco a poco los lazos que os unían. Los ambientes reservados, el secretismo y el individualismo son un cáncer que debemos evitar a toda costa y son los peores enemigos de un grupo. En un grupo no existen jefes ni súbditos, un grupo vive y respira gracias a todos y cada uno de sus miembros y cuando uno de esos miembros no está bien, afecta al grupo completo. Y cuando el grupo está afectado y no es capaz de ver y aceptar sus propios errores, dejará de ser un grupo y se convertirá en una camarilla. Y una camarilla NUNCA PODRÁ CONSEGUIR SUS OBJETIVOS DE GRUPO, tan sólo los de los propios individuos y ESO, NI SE PUEDE TOLERAR EN UN GRUPO, NI LLEVARÁ AL ÉXITO, SÓLO AL FRACASO.
LEER AL PERRO
La queja número uno que he escuchado de los guías que trabajan el perro de búsqueda es su incapacidad para “leer” al perro cuando tiene el olor o cuando no lo tiene. He presenciado ejercicios de rastro, ya sea con o sin correa, en los que los guías tenían dificultades para “leer” a su perro. Por tanto, he incorporado en mis programas de entrenamiento, ejercicios que están específicamente diseñados para beneficio del guía.
Una de las cosas que pido hacer a los guías es “ Descríbeme que está haciendo tu perro físicamente, desde la cabeza hasta el rabo, cuando tiene el olor”. Y “Qué cambios notas cuando tu perro no tiene el olor? Muchos guías me dicen lo que está haciendo su perro con la cabeza y la nariz, pero no pueden describirme qué hace su rabo. Por otro lado, algunos guías son capaces de describirme el rabo, pero no pueden describir lo que hacen la nariz y las orejas de su perro. Para poder “leer” al perro, un guía debe ser capaz de describir exactamente cómo reacciona el cuerpo completo del perro cuando lleva un olor o cuando no lo lleva.
Conozco un perro que cuando detectaba el olor, su rabo, que hasta ese momento se movía de un modo natural, de un lado a otro, comenzaba a dar vueltas como un reloj alrededor de sus cuartos traseros. Yo tuve un Chesapeake Bay Retriever que hacía lo mismo cuando detectaba el olor de los narcóticos. Es algo fácil de leer, si estás observando a tu perro en su totalidad y no te limitas a observar una mitad del perro.
He observado que incluso algunos guías experimentados, no han observado a su perro por completo y sólo pueden describir algunos aspectos de su lenguaje corporal. Por eso, reto desde aquí a todo el mundo para que la próxima vez que entrene, realice un ejercicio sencillo y observe todo el cuerpo de su perro y después describa, desde la cabeza a la cola, desde las orejas a los pies, qué diferencia hay en lo que hace tu perro cuando lleva el olor y cuando no lo lleva.
|